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SMAS clásico versus plano profundo

Cuando los pacientes investigan sobre el lifting facial, especialmente en redes sociales, es habitual que encuentren términos como “SMAS”, “plano profundo” o “deep plane” y sientan que deben elegir “la técnica de moda”. La realidad es más matizada: ambas son técnicas válidas, con más de cuatro décadas de desarrollo, y la elección depende del paciente, de la anatomía y de la experiencia del cirujano.

El SMAS (sistema musculoaponeurótico superficial) es una capa de tejido fibromuscular situada bajo la piel y la grasa subcutánea del rostro. El lifting “clásico” trabaja fundamentalmente sobre esta capa: se reposiciona y se tensa mediante plicatura (pliegue y sutura) o SMASectomía (resección de una franja de tejido y posterior sutura), devolviendo soporte a los tejidos profundos sin depender únicamente de tensar la piel. Es una técnica extremadamente predecible, con un perfil de seguridad muy bien establecido y resultados naturales cuando se ejecuta correctamente.

El lifting de plano profundo va un paso más allá: en lugar de trabajar sobre la superficie del SMAS, el cirujano libera y eleva el SMAS junto con la piel como una sola unidad, disecando por debajo de esta capa hasta liberar los ligamentos que anclan los tejidos blandos al hueso. Esto permite movilizar el complejo mejilla-mandíbula en un vector más vertical y natural, con especial impacto en el surco nasogeniano y el pliegue mandibular, zonas donde el lifting clásico tiene un efecto más limitado.

¿Cuándo se prefiere uno u otro?

Como norma general, un lifting basado en SMAS (plicatura o SMASectomía) suele ser una excelente opción para pacientes con flacidez moderada, buena calidad de piel y como procedimiento inicial, ya que ofrece un tiempo quirúrgico menor, una curva de recuperación algo más corta y menor manipulación de estructuras profundas. El plano profundo suele reservarse para pacientes con mayor grado de descenso de los tejidos mediofaciales, casos de revisión de un lifting previo, o cuando se busca específicamente mejorar el surco nasogeniano y la transición mejilla-mandíbula de forma más marcada.

Es importante desmontar un mito extendido en redes sociales: el plano profundo no es “mejor” de forma universal ni el SMAS es una técnica “anticuada”. Son herramientas distintas para objetivos distintos, y ambas, en manos de un cirujano con experiencia, ofrecen resultados seguros y duraderos. La disección más profunda conlleva, eso sí, un manejo más delicado por la proximidad a ramas del nervio facial, por lo que su indicación y ejecución deben quedar siempre en manos de un cirujano con formación específica en esta técnica. En consulta, la decisión no se toma leyendo un artículo o un vídeo, sino evaluando tu anatomía, el grado de flacidez, la calidad de tu piel, tus antecedentes médicos y tus objetivos.

Qué resultados son esperables

Gestionar expectativas es, quizás, la parte más importante de una consulta de lifting facial. Un buen resultado no es un rostro “irreconocible” ni una piel completamente lisa; es un rostro que se ve como tú, pero descansado, con la mandíbula y el cuello más definidos y una apariencia más fresca y natural, sin signos evidentes de haber sido operado.

El lifting facial mejora de forma notable la papada, el exceso de piel del cuello, las bandas del platisma —los cordones verticales visibles al tensar el cuello— y el contorno mandibular. Es habitual que también se observe una mejora moderada del surco nasogeniano y del pliegue que baja desde la comisura de la boca, sobre todo si se emplea una técnica de plano profundo. Sin embargo, el lifting no actúa sobre el tercio superior del rostro ni corrige de forma relevante las arrugas finas de la piel, las manchas o la textura cutánea.

En cuanto a los tiempos, el resultado “definitivo” no se aprecia en la primera semana ni en el primer mes. La inflamación tarda en resolverse por completo, y aunque la mayoría de los pacientes ya presentan un aspecto socialmente presentable entre dos y tres semanas después de la cirugía, el tejido sigue asentándose y “suavizándose” durante varios meses, con una evolución que puede prolongarse hasta un año. Es habitual notar cierta asimetría o tirantez en las primeras semanas, que se resuelve de forma progresiva.

La duración del resultado es otra de las preguntas más frecuentes. Un lifting facial no detiene el proceso de envejecimiento, simplemente “retrasa el reloj”: el rostro seguirá envejeciendo de forma natural a partir del punto en el que se realizó la cirugía. Con una técnica adecuada sobre el SMAS o el plano profundo, la mayoría de los pacientes disfrutan de un resultado visible durante muchos años, aunque el ritmo exacto depende de la genética, los cuidados de la piel, el tabaco y la exposición solar posterior.

Un resultado “bueno” no depende solo de la técnica quirúrgica, sino de que las expectativas del paciente coincidan con lo que anatómicamente es posible lograr. Por eso dedicamos tiempo, antes de la cirugía, a mostrar fotografías de casos similares al tuyo, a explicar qué zonas mejorarán más y cuáles menos, y a asegurarnos de que la decisión de operarte se toma con información completa y realista.


Si desea conocer un mayor detalle sobre este tema, puede consultar nuestra web y nuestro blog. Para una valoración personalizada de su caso le aconsejamos una consulta sin compromiso.

Los implantes de mama no son para toda la vida. Aquí te explicamos por qué hay que revisarlos periódicamente y eventualmente cambiarlos.

Dr. José Salvador
Cirugía Plástica y Estética
Quirónsalud Alicante-Torrevieja

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