Lifting facial - Cirugía del estiramiento facial
El lifting facial es la cirugía destinada a corregir la flacidez de la cara y el cuello: la caída de la mejilla, la pérdida de definición del óvalo facial, la papada, el exceso de piel y la aparición de surcos y pliegues. Actúa sobre los tejidos de soporte y la piel para conseguir un resultado natural, sin detener el proceso normal de envejecimiento.
¿Cuándo puede estar indicado? No existe una edad exacta. Suele tener sentido cuando la flacidez de la mandíbula y el cuello incomoda de forma constante, existe cierta elasticidad residual y las expectativas son realistas. La valoración presencial es imprescindible: el lifting no es un tratamiento para perder peso ni corrige por sí solo manchas, textura, arrugas finas o el tercio superior del rostro.
Técnicas de lifting facial que realizamos: SMAS y plano profundo (deep plane)
No todos los liftings faciales son iguales. Elegimos la técnica según la anatomía, el grado de flacidez, la calidad de la piel y los objetivos de cada paciente.
Lifting SMAS
Actúa sobre el SMAS (sistema musculoaponeurótico superficial), la capa de tejido fibromuscular situada bajo la piel, mediante plicatura o SMASectomía. Es una técnica predecible y segura, especialmente adecuada para flacidez moderada y como primer procedimiento, con resultados naturales y duraderos.
Lifting de plano profundo (deep plane)
Libera y eleva el SMAS junto con la piel como una sola unidad, soltando los ligamentos que anclan los tejidos al hueso. Permite movilizar de forma más completa el conjunto mejilla-mandíbula y puede mejorar especialmente el surco nasogeniano y la transición hacia la mandíbula. Se reserva habitualmente para descensos más marcados, determinados casos de revisión o cuando se busca una reposición más amplia de los tejidos.
El plano profundo no es universalmente mejor ni el SMAS una técnica anticuada: son herramientas distintas para casos distintos. La disección profunda requiere formación específica por la proximidad a ramas del nervio facial, por lo que la decisión debe tomarse en consulta tras valorar cada caso.
Para casos de flacidez leve que aún no requieren cirugía, disponemos también de ENDOLIFT-X® y de un mini lifting facial para flacidez incipiente. Estos tratamientos no ofrecen el mismo reposicionamiento estructural que un lifting quirúrgico.
Durante la primera consulta se evalúan la estructura facial, la calidad de la piel, el grado de flacidez, los antecedentes y el estado general de salud. En general se solicitan analítica sanguínea, electrocardiograma y, cuando está indicado, otras pruebas.
El tabaco aumenta de forma importante el riesgo de problemas de cicatrización, por lo que recomendamos dejar de fumar varias semanas antes y después. También se revisan medicamentos y suplementos que puedan aumentar el sangrado, siempre siguiendo las indicaciones médicas.
Se puede realizar bajo anestesia local y sedación o bien bajo anestesia general.
La técnica consiste en reposicionar las capas profundas, la piel y, cuando es necesario, la grasa, retirando el tejido sobrante. Las incisiones suelen situarse en la zona de las sienes, alrededor y detrás de la oreja y, si el cuello lo requiere, bajo el mentón, siguiendo líneas que quedan camufladas. La intervención dura aproximadamente entre dos y cinco horas según la técnica y los procedimientos asociados; puede requerir un ingreso de 24-48 horas.
Como cualquier cirugía, existen riesgos como hematoma, infección, alteraciones de la sensibilidad o del movimiento facial, problemas de cicatrización y asimetrías. La valoración médica, la experiencia del cirujano y un entorno acreditado son esenciales para reducirlos y decidir qué opción es segura en cada caso.
Resultados esperables: mejora notable de la papada, el exceso de piel del cuello, las bandas del platisma y el contorno mandibular. El resultado no busca cambiar quién eres, sino que tu rostro se vea más descansado y natural. La inflamación disminuye progresivamente; muchas personas tienen un aspecto socialmente presentable a las 2-3 semanas, pero el resultado definitivo se valora entre los 6 y 12 meses.
Tras el lifting es habitual notar tirantez, presión, inflamación o cierta insensibilidad más que dolor intenso. El dolor suele controlarse bien con la medicación pautada y mejora especialmente a partir del tercer o cuarto día. Según el protocolo pueden utilizarse drenajes y un vendaje ligero durante los primeros días.
Caminar suele reanudarse pronto, pero el ejercicio intenso, las pesas y las actividades que eleven la tensión arterial deben posponerse generalmente 3-4 semanas. Muchas personas retoman actividades de bajo perfil social entre los 10 y 14 días; para una exposición social importante conviene dejar 4-6 semanas. Las cicatrices deben protegerse del sol y seguir los cuidados indicados durante su maduración.
Preguntas más frecuentes sobre la técnica del lifting facial
Las personas fumadoras deben informar al cirujano plástico porque es recomendable abstenerse de fumar durante las dos semanas previas y las dos semanas posteriores a la intervención, ya que el tabaco puede afectar negativamente la cicatrización de la herida.
Tras el lifting, es habitual notar la piel de la cara algo insensible o tener una sensación de tirantez interna que suele desaparecer gradualmente.
Es aconsejable no realizar ejercicio intenso y llevar una vida tranquila las dos primeras semanas. La piel de la cara necesitará cuidados específicos y no deberá exponerla al sol o a rayos UVA durante al menos tres meses.
No hay edad. Bien es cierto que el lifting a edades más tempranas (sobre los 45-50 años) es menos extenso y con resultados más naturales que el lifting practicado a edades avanzadas, donde se necesita mayor extensión en la cirugía y los resultados pueden ser más artificiales o el cambio de aspecto demasiado evidente.
No se puede luchar contra el progresivo envejecimiento de las estructuras faciales, que con los años continuaran descolgándose, por lo cual puede haber personas que pasados años de un primer lifting puedan ver necesario someterse a una nueva cirugía del mismo estilo, aunque no es lo más frecuente.
Como cualquier intervención quirúrgica, pueden aparecer hematomas, infección o reacciones anómalas a la anestesia. En cuanto a riesgos específicos, son poco frecuentes. Pueden darse lesiones de las estructuras profundas o de los nervios que controlan el movimiento de los músculos de la cara.
No. Sin embargo, es normal que los primeros días se vea extraño ante el espejo a causa del proceso inflamatorio, que poco a poco irá remitiendo.
No, aunque la sensación de tensión y la hinchazón de los primeros días es un poco molesta.
Ninguna es superior de forma universal. El lifting SMAS suele indicarse en flacidez moderada y como primer procedimiento; el plano profundo, en descensos más marcados de los tejidos o cirugías de revisión. La elección se hace en consulta, según tu anatomía y tus objetivos.
No. Aunque se ha popularizado recientemente en redes sociales, el lifting de plano profundo cuenta con más de cuarenta años de desarrollo clínico. Lo importante no es la novedad, sino la correcta indicación y la experiencia del cirujano.
No. Estos tratamientos ofrecen una mejora sutil y temporal en flacidez leve, pero no reposicionan el SMAS ni eliminan el exceso de piel. Un lifting quirúrgico actúa sobre el soporte estructural profundo del rostro y del cuello, con resultados más marcados y duraderos.
Si quiere mejorar el aspecto de su rostro o si tiene cualquier consulta en relación con la técnica del lifting facial, no dude en concertar una visita sin compromiso o en consultarnos.
Recuerde que le podemos atender en Alicante o Torrevieja.


